Mons. Stegmeier: "Si no luchamos contra el aborto, seremos una sociedad inhumana"

Mons. Stegmeier: "Si no luchamos contra el aborto, seremos una sociedad inhumana"

"Hoy los poderes del mundo imponen una cultura de la muerte"
"Frente a ello, manifestamos que somos muchos, la mayoría en Chile, los que no queremos que se apruebe ningún tipo de aborto"
Monseñor confía en un "despertar": con el aborto, "estamos simplemente ante un sistema totalitario"
"Estamos bastante solos, a contracorriente (...) Es una batalla larga, difícil, habrá muchos caídos.."
Pero la batalla está ganada; "Contamos con la ayuda de Dios y con la certeza racional"

Tras el éxito de la I Marcha por la Vida en la diócesis, que convocó junto a la iglesia evangélica y a organizaciones civiles, el obispo de Villarrica ofrece argumentos de razón fundados en la cultura, la fe de las mayorías y la identidad histórica del pueblo, exhortando a actuar y a orar por la vida.

REDACCIÓN HO.- Este pasado 25 de marzo era la primera vez que Chile celebraba como fiesta establecida legalmente el Día del Niño que está por Nacer y la Adopción. Una de las actividades multitudinarias más significativas  fue la Marcha por la Vida del 29 de marzo, convocada por católicos e iglesias evangélicas, en la sureña ciudad de VillarricaMonseñor  Francisco Javier Stegmeier, obispo de la diócesis, sorprendiendo a muchos, emitió una amplia convocatoria en torno a la celebración, titulada “Por una cultura de la vida”. En entrevista exclusiva con el periódico Portaluz (ver íntegra, aquí), exhorta al mundo cristiano a jugarse la vida por defender al Cristo, que está presente en cada no nacido cuya vida está amenazada por una potencial ley de aborto...

Respecto a la Marcha por la Vida del 29 de marzo, señala Monseñor: "Escuchando la opinión de muchos fieles e instituciones de la zona, fue que decidimos juntarnos para realizar esta marcha por la vida. Por ello han estado vinculadas en la organización instituciones católicas, evangélicas, civiles, juntas de vecinos, la misma municipalidad y concejales. Ha sido una iniciativa de la ciudadanía, quienes piden que en Chile se respete la vida de toda persona humana, desde la concepción hasta su muerte natural". 

Rechazo a todo aborto: cambiar la mentalidad promuerte es posible

"Hoy los poderes del mundo imponen una cultura de la muerte -añade-. Es decir, poderosos organismos internacionales y nacionales, con una gran cobertura mediática y financiamiento de distintas instituciones, despliegan una campaña que promueve la muerte de los más indefensos, de los más débiles e inocentes, como son los niños que están por nacer. Frente a esto nosotros, con nuestros escasos medios, queremos dar un signo. ¡Somos muchos -la mayoría de la gente en Chile- que no quiere aborto, que no quiere que se pasen a llevar los derechos de los niños por nacer! Es una convocatoria que abarcó mucho más allá de nuestra región.  Por tanto, manifestamos a las autoridades, al poder político, al gobierno, a los parlamentarios, etcétera, que no queremos que en Chile se apruebe la ley de aborto y ningún tipo de aborto". 

En su carta de apoyo a la Marcha, el obispo afirma la importancia de construir una «cultura de la vida».  Preguntando sobre si confía en que ocurra el milagro y que los poderes ejecutivo y legislativo chilenos desistan de una ley de aborto, invita a  "orar mucho", pues "¡La oración mueve montañas!", y recuerda: "solo por nuestros medios no tenemos capacidad de llamar la atención de quienes más poder tienen en este mundo, pero, tenemos todo el poder de Dios. Yo creo que es posible cambiar la mentalidad de personas que están tratando de imponernos esta cultura de la muerte.  Así que, por vía racional, hay que hacer ver que el aborto no tiene ningún sentido, ni médico, ni científico, ni nada. Después, en las manifestaciones, si no se logra captar por la razón, que al menos, por el número de personas se den cuenta que la sociedad no quiere el aborto. Y en tercer lugar, está la confianza puesta completamente en Dios, quien es el que lleva adelante toda la historia y Él es capaz de hacer cumplir los milagros que nosotros no somos capaces".

Es la hora el compromiso

En este sentido,  Mons. Stegmeier exhorta a los laicos a comprometerse: " no podemos permitir que venga esta aplanadora que va a eliminar todas las instituciones que son fundamento de la sociedad. El fundamento de la sociedad está en el respeto a la persona humana, en el matrimonio entre hombre-mujer, y en la familia, (...) Lo que debemos comprender es que lo que existe detrás es una intención de cambiar los conceptos fundamentales de la persona humana, del matrimonio y de la familia. Entonces pueden manipular fácilmente las conciencias de todas las personas. Lo que hay es una intención de una reingeniería social. Es cambiar conceptos que son de orden natural, fundados en la dignidad de la persona humana y finalmente en Dios, que es el autor de todas las cosas".

"Frente a esta arremetida antihumana, anticristiana", Monseñor espera que se produzca un "despertar de los cristianos": "Darnos cuenta que lo que hay detrás no es una neutralidad (...). No es un problema cultural, o meramente religioso. Sino que es atacar el concepto mismo de persona humana. Por lo tanto, cuando entra el aborto, estamos simplemente en presencia de un sistema político totalitario, disfrazado de democracia. Por tanto, si hay aborto, ninguna persona está libre de la arbitrariedad del poder político. Es decir, caemos al nivel del nazismo, del comunismo".

"Con esta Marcha estamos pensando en los niños que podrían ser abortados, que son las principales víctimas del aborto. Pero también, en las mujeres que abortan, quienes también son víctimas, porque el trauma postaborto está vivo.  (...) Por eso, ir contra la ley de aborto es también en el fondo defender a quien aborte, porque la sociedad misma se destruye con el aborto, la mujer misma queda profundamente herida. Es ir procurando el bien precisamente de todo: De la sociedad, del matrimonio, de la familia, de la mujer, y del niño. Es decir, si la mujer ve en el aborto un derecho, en el fondo esa mujer está equivocada. El aborto es para ella una decisión que cargará toda su vida".

Apóstoles de la cultura de la vida en nuestro ambiente

Junto a la oración, el obispo de Villarrica destaca que "cada católico debe ser apóstol en su ambiente. Los padres de familia en su hogar, los profesores católicos y los no católicos que estén por la vida en sus colegios, con sus alumnos; quienes tengan alguna responsabilidad política o social en su ambiente de trabajo; al igual que los periodistas y los comunicadores sociales; los sacerdotes, los pastores, los obispos. Cada uno tiene que, en su ambiente, ser apóstol de la vida. Y luego, dentro de lo que cada uno pueda, a través de las manifestaciones públicas, a través de cartas. Es muy importante que los católicos y todos los cristianos por la vida nos levantemos en una causa que de todas hoy es la más urgente: defender al niño por nacer". 

Monseñor identifica claramente "contra quién luchamos": "la Sagrada Escritura nos dice que el mundo yace bajo el poder del demonio. Por tanto, para un cristiano quien está detrás de la cultura de la muerte, es el demonio quien quiere que la obra de Dios se destruya. Pero, además de eso, hay tantas instituciones internacionales. Pensemos por ejemplo en las Naciones Unidas, la ONU mujeres, que tiene como finalidad principal llevar adelante la aprobación del aborto en todo el mundo. También hay tantas ONGs internacionales, que están dedicadas esencialmente a promover el aborto. Después, estos movimientos feministas, de género, que también tienen como trasfondo el aborto. Luego, hay una industria del aborto… hay intereses económicos muy fuertes en la promoción de esta ley del aborto".

"Una batalla larga y difícil pero ganada, pues contamos con la certeza racional"

"Nosotros no contamos con ese apoyo. Piense en lo que ocurre con los medios de comunicación social. En general la televisión, el cine, la radio, la prensa, promueve el aborto. Es muy raro que podamos tener un acceso así de masivo en la televisión o en la prensa para quienes promuevan la cultura de la vida. Es decir, estamos bastante solos, contracorriente (...) Es una batalla larga, difícil, habrá muchos caídos, habrá muchas derrotas, pero usted sabe que la batalla está ganada porque contamos con la ayuda del Señor y también contamos con la certeza racional, pues el aborto va en contra de todo argumento de razón, de fundamento científico, de ningún tipo. Por eso, tendrá que vencer finalmente la verdad respecto a este tema". 

Esto, sin olvidar el peso de la oración, porque "es el arma de esta lucha por la vida, por eso el fruto de la oración será un apostolado que defienda el derecho de los niños a nacer" que, añade Monseñor, "no se puede aislar del seno en el cual tiene que darse la procreación, el nacimiento y la procreación de un niño. El matrimonio, como Dios quiere que sea, que constituye la familia, que a su vez es constitutiva de la sociedad. Y el último fundamento de esto es Dios, porque el hombre es a imagen y semejanza de Dios. Si Dios no está, tampoco está la persona humana… sin no hay persona humana, se puede matar y se puede hacer cualquier cosa con ella. Sin la persona humana, tampoco habría distinción entre hombre y mujer, tampoco hay matrimonio".

"Por eso -concluye Mons. Stegmeier, "la defensa de la vida humana no es algo aislado, no es una cosa que se da en otros, sino que está en juego hoy, con esta ley de aborto, la concepción que tenemos del hombre en el matrimonio, en la familia, en la sociedad. Si no luchamos contra el aborto, simplemente veremos que en Chile habrá un cambio social tan grande que seremos una sociedad inhumana, antihumana, que matará a todo aquel que esté débil y que no tenga la capacidad de defensa".