El PP sanciona a Villalobos, que volvió a negarse a votar en defensa del derecho a la vida

El PP sanciona a Villalobos, que volvió a negarse a votar en defensa del derecho a la vida

Compañeros de partido la invitan a reflexionar insistiendo en que la reforma de la Ley de Aborto es "una línea roja" incuestionable
Algunas diputadas del PP dicen solidarizarse con la díscola diputada, pero en la sombra.
"No es la primera vez y no pasa nada. Es normal", comentaba Villalobos tras recibir la sanción de su partido

Compañeros de partido aluden a la coherencia que se debe demostrar cuando se pertenece a un partido cuyos mismos estatutos establecen la defensa de la vida humana. 

REDACCIÓN HO.- Celia Villalobos ha vuelto a dejar claro que no está dispuesta a secundar la posición que afirma tener su partido en defensa de la vida del no nacido -y decimos afirma, pues aún queda en palabras su reforma de la ley del aborto, pese a la urgente necesidad de hechos-. Esta vez, además, Villalobos ha acompañado su indisciplina, ausentándose de la Cámara pata evidenciar su negativa a votar junto a su partido en contra de la moción socialista con que se trataba de paralizar la reforma de la Ley Aído anunciada por Gallardón, de un mediático enfado, arremetiendo contra el discurso de su compañera Beatriz Escudero en el debate, que tachaba luego de "erróneo" y "tremendo". 

El texto fue finalmente rechazado sumando a la mayoría absoluta del PP en la Cámara los votos de UPN y Foro Asturias. La dirección del Grupo Parlamentario Popular ya ha comunicado a Villalobos la sanción económica, cuya cuantía no ha trascendido oficialmente, pero diversos medios afirman que se ha saldado con una multa de 400 euros. Villalobos, antes de ausentarse ayer del pleno, hizo unas declaraciones en las que criticó también duramente al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, por haber dicho que el aborto y ETA «algo tienen que ver, pero no demasiado». La diputada exigió al ministro una rectificación ante este «error gravísimo».


Desde el propio Partido Popular se ha recordado los antecedentes de Villalobos, que ya ha protagonizado al menos tres sonados episodios de ruptura de disciplina de voto en temas fundamentales como este mismo del aborto en 2009 -entonces logró irse por libre, dando la dirección PP por bueno ese comportamiento. "Parece como si fuera una protegida de Soraya", llegó a denunciar uno de los muchos diputados del PP disconformes con ello, recordando también el hecho de que el marido de Villalobos, Pedro Arriola, es asesor de Mariano Rajoy-,  o cuando votó a favor de la ley de Zapatero que equipara el matrimonio a las uniones homosexual (2005). En 1997, Villalobos también se ausentó de una votación de una proposición socialista sobre el aborto, tras lo que comunicó a su grupo que había faltado por estar enferma. En aquella ocasión, su ausencia y la de otro diputado popular estuvo a punto de permitir la aprobación de la iniciativa del PSOE, que finalmente fue rechazada por el pleno de la Cámara tras tres empates.

Una cuestión que figura en los estatutos del partido

Algunos de sus compañeros de partido señalan además que la exministra debería demostrar esa misma "coherencia" personal en su labor como representante ciudadana en un partido y reflexionar sobre su continuidad en el PP, donde, subrayan, está más que consolidada la defensa de la vida humana, puesto que no sólo está recogido en el programa del partido, sino también en los estatutos.

Si Villalobos no comulga con las ideas del humanismo cristiano que defiende el PP, añaden, llama también la atención que ocupe un cargo privilegiado como el de la Vicepresidencia Primera del Congreso. Para este sector del Grupo Popular, la reforma de la vigente Ley de Aborto es "una línea roja" que no se puede cuestionar, que estaba en el programa electoral y por la que han votado casi 11 millones de personas. "Lo que no puede ser es que esta señora que está en la Mesa del Congreso haga de su capa un sayo", denuncia una diputada.

Solidaridad en la sombra de compañeras de partido

A todo esto y según informa Europa Press, varias diputadas del Grupo Popular dicen por su parte comprender el enojo de Villalobos por el discurso de  Escudero. Diputadas que prefieren no ser identificadas, y que se han mostrado comprensivas con la actuación de la exministra de Sanidad y, aunque no justifican su reacción, tampoco eran partidarias de imponerle la multa que finalmente ha recibido, dicen. Según su argumento, Villalobos se desmarcó en la votación de una simple moción y otra cosa hubiera sido que incurriera en una indisciplina en la votación de un proyecto del Gobierno. Alguna incluso dice compartir que el discurso de Escudero fue "agresivo", "radical" y "tremendo". "Metió la pata, hasta el fondo", comenta una de las consultadas que, no obstante, reprocha a Villalobos que no se pusiera en la piel de una compañera que, claramente, estaba cometiendo "un error".

Llamativo gesto en la sombra -la misma en la que se refugian quienes usan las redes sociales para insultar- que contrasta con las numerosas felicitaciones que recibió Escudero, en primer lugar por parte de muchos compañeros de grupo, que celebraron abiertamente sus palabras y saludaron la amonestación a la vicepresidenta del Congreso. Más llamativo el que sean tan ajenas al clamor ciudadano, que se ve en las encuestas y, en lo que no cabe discusión, en las calles. Recordemos que en tan solo 24 horas, apenas percibida la intentona del PSOE en el Congreso, 16.200 ciudadanos, se dirigieron con urgencia a través de una alerta de HO al portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, para que los diputados populares votasen 'NO' a la moción socialista.  

Y sorprendente, por último, que les moleste un discurso que, como señaló después la propia Escudero, simplemente puede abordarse desde la verdad, reconocida por el Tribunal Constitucional en 1985, y "que dice que el concebido y no nacido tiene el mismo derecho que el que se le concede a todas las personas, y que, desde el momento de la concepción se es un ser humano".


Tampoco mentía Escudero ni descubría la pólvora cuando hablaba -parece que es lo que más ha irritado a las críticas- de la necesidad de defender el derecho a la maternidad -el 'mobbing maternal' lo padecen en el trabajo 9 de cada diez mujeres en España-  ni iba mal encaminada al acusar falta de formación [1]: si nos centramos en la desinformación entorno al aborto y sus alternativas que urge la reforma de los protocolos de consentimiento informado. Con la experiencia de más de 20.000 mujeres atendidas en toda España durante seis años, Redmadre apunta que el perfil de la mujer que aborta no se encuentra sujeto a su nivel económico, cultural o social, sino que el único denominador común es "la falta de información y asesoramiento ante un embarazo imprevisto, la presión ejercida por su entorno para abortar y la falta de ayudas a la maternidad".

Es más: diríamos que Escudero se ha quedado corta, al caer en la defensa del falso conflicto de derechos entre el derecho a la vida y los de la madre: "Ninguno de ellos tiene prevalencia y habrá que decidir atendiendo a cada supuesto", apuntaba Escudero, en la línea que viene expresando Gallardón.

Villalobos lo ve normal

Por su parte,  la diputada considera "normal" que su grupo parlamentario la haya sancionado. En declaraciones a los periodistas en el Congreso de los Diputados, Villalobos señalaba que si su Grupo Parlamentario no la sancionara, "no cumpliría con su obligación". "No es la primera vez y no pasa nada. Es normal", señaló.