Ferrín Calamita inhabilitado, la pareja de lesbianas que inició su calvario, rota: ¿Y el interés del menor?

Ferrín Calamita inhabilitado, la pareja de lesbianas que inició su calvario, rota: ¿Y el interés del menor?

La pareja de lesbianas que inició el calvario que padece el juez Ferrìn se divorcia
Ferrín Calamita lamenta que la niña sea el “conejillo de indias” y tenga que pagar el alto riesgo de promiscuidad e inestabilidad que él ya había advertido
Mientras el Gobierno, con plena arbitrariedad, le vuelve a dar contra un muro al denegarle el indulto
Pero el juez lo tiene claro: "Tengo la conciencia muy tranquila porque siempre me moví en interés de la menor; volvería a actuar igual”

La madre de la niña solicita el divorcio de su pareja, la adoptante. ¿Debe primar el interés de la menor, o los niños son objetos de la ingeniería social? Mientras, con plena arbitrariedad, el Gobierno niega el indulto al juez Ferrín, inhabilitado por negarse a convertir en cobaya a una menor.

REDACCIÓN HO.- Como informa hoy el diario La Gaceta, citando adirector de Hispanidad.com, Eulogio López, y al propio Ferrín Calamita con el que contactó el diario de Intereconomía, Vanessa y Susana, las pareja de lesbianas que denunció al juez de Familia de Murcia Fernando Ferrín Calamita por "retraso malicioso" en el procedimiento de adopción de la pequeña Candela -la menor hija de una de ellas-, se divorcia. Ya lo adelantaba HO el pasado mes de febrero, cuando fuentes conocedoras de la pareja nos informaron de la ruptura y, ante las nuevas circunstancias -la adoptante se había marchado con otra pareja, quedando al cargo de la madre biológica tanto Candela como otros dos hijos que habían tenido después, no sabemos si también por inseminación artificial o por adopción-, se preguntaban por los menores: "¿Tendrá ahora Candela tres 'mamás'? Las dos citadas, más la nueva pareja de Vanesa... Y, a no tardar, si Susana encuentra a otra mujer, ¿cuatro?", planteaban. ¿Dónde queda en todo esto el interés de la menor? ¿Tenía razón el inhabilitado juez al obrar según el interés de la menor, o lo propio es hacer de los menores instrumentos de ingeniería social?, resulta entonces plantarse.

La inhabilitación de diez años que el Tribunal Supremo le impuso al juez de Familia Ferrín Calamita por retrasar la adopción de una niña a una pareja de lesbianas pareció ser el epílogo de un caso de gran interés mediático.  El juez Calamita confirmó que Susana, la madre biológica de Candela -concebida por inseminación artificial-, presentó la demanda de divorcio contenciosa en el juzgado. Más tarde, la expareja acordó en el juicio un convenio regulador por el que compartirán la custodia de la niña. En cualquier divorcio convencional el régimen de visitas dictamina que el hijo se alterne con los padres los fines de semana cada quince días. En este caso, la niña permanecerá con su madre biológica y visitará a la adoptiva cada dos semanas también en fin de semana.

Hay que recordar que el juez Ferrín Calamita retrasó la adopción de la niña para encargar un informe pericial y conocer así las repercusiones psicológicas que podía tener el caso para Candela. “Hay informes de expertos como Enrique Rojas o Aquilino Polaino, que dicen lo que es de sentido común, que un niño tiene derecho a un padre y una madre y que la carencia de uno de los dos es perjudicial para su crecimiento armónico. Yo podía haber optado por lo fácil y haber desestimado la adopción con esos informes”, dice.

Y el Gobierno, denegando el  indulto

Ahora, con la confirmación del divorcio, el juez de Familia lamenta que la niña tenga que sufrir un divorcio que él ya había advertido. “Desgraciadamente el tiempo me ha dado la razón. Yo dije que había un alto riesgo de promiscuidad e inestabilidad que acabaría pagando la niña, algo que ahora se ha cumplido”

Ferrín Calamita, quien tras rechazar componendas bajo cuerda  y permanecer fiel a su conciencia vio aumentada su condena por el Supremo a diez años de inhabilitación por entender una prevaricación que había rechazado el Tribunal Supremo de Murcia al condenarle a dos años por un supuesto retraso malicioso en la adopción de la menor, lamenta que la niña sea el “conejillo de indias” de toda la historia. “Han cogido a la niña, que ahora irá de casa en casa, como cobaya humana. Yo advertí que había estudios científicos que hablaban del daño que podían causar a la niña. Y en lugar de prevenir ante un riesgo se decidió hacer la vista gorda”, señala en declaraciones recogidas por La Gaceta.

Antes de conocer la sentencia que le inhabilitaba, Ferrín Calamita sufrió el acoso del 'lobby gay’, algo que recoge en su libro Yo, víctima de la cristofobia, en el que narra el proceso desde que asume el caso hasta que es apartado de la carrera judicial. Y el Gobierno, con plena arbitrariedad y timorato ante las presiones de la ideología de género, le vuelve a dar contra un muro al denegarle el indulto que había solicitado para él medio centenar de abogados y que siguen demandando miles de ciuadanos a través de la alerta de HOA pesar de los varapalos judiciales, Ferrín Calamita lo tiene claro: “Tengo la conciencia muy tranquila porque siempre me moví en interés de la menor; volvería a actuar igual”.

 

  • Donaciones en apoyo al juez Ferrín: BARCLAYS BANK S.A.E.: 0065-0036-71-0001089147