Sobre la ley de esterilización en Panamá y el reto de recuperar y proteger el valor de la maternidad

Sobre la ley de esterilización en Panamá y el reto de recuperar y proteger el valor de la maternidad

La ley aprobada, representativa de la Cultura de la Muerte, facilita la esterilización de mujeres y hombres
Organizaciones provida y profamilia, así como la Iglesia Católica, piden al Presidente Martinelli que la vete
La norma es contraria a los intereses del estado: vulnera al Bien Común al atacar el crecimiento de la población
Ni la esterilización ni ninguna otra práctica contra la vida es la solución a la pobreza ni a ninguno e los males sociales que nos agobian
Corresponde a los políticos trabajar por una sociedad en donde la maternidad no sea ni una vergüenza ni una calamidad, sino la célula básica de la sociedad

El reconocido periodista, colaborador de HO y profesor de la Universidad de Panamá Miguel Antonio Espino Perigault analiza para HO la nueva y nociva ley aprobada en el país iberoamericano, que adolece de consultas y sobre la que alertan las organizaciones provida al solicitar el veto presidencial.

REDACCIÓN HO.-  En la Asamblea de Diputados de Panamá se ha aprobado una ley que facilita la esterilización a mujeres y hombres. Se modifica una ley anterior más restrictiva. La ley se aprobó sin consultas suficientes y sin tomar en cuenta las objeciones y propuestas anunciadas y ofrecidas por los movimientos y líderes provida. El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa declaró a un periódico que solicitará al presidente de la República, Ricardo Martinelli, que vete la ley. Sobre el particular, ofrecemos el siguiente comentario que nos aporta Miguel Antonio Espino Perigault: 

Como una calamidad largamente anunciada y con trazas de prepotencia e irrespeto a la opinión pública, un par de diputados reiteradamente advertidos sobre los aspectos negativos del proyecto,  lograron, no obstante, el apoyo de suficientes colegas para aprobar una ley (Proyecto 196) que atenta contra los mejores intereses del país. 

Representativa de la Cultura de la Muerte

Se trata de la ley que facilita la esterilización de mujeres y de hombres. Ya existía esa práctica según la ley. Pero se ha adecuado a las nefastas exigencias de lo que la Iglesia Católica califica como “la Cultura de la Muerte”; una realidad que ningún político puede ignorar y, mucho menos, apoyar. Por “Cultura de la Muerte” se entienden  las corrientes  y movimientos políticos e ideológicos dirigidos a imponer en el mundo una nueva cultura,  pagana y  contraria a nuestra bimilenaria cultura de sello judeocristiano. La esterilización, el aborto y la eutanasia, así como  otras prácticas contrarias a la vida humana, son expresiones de esa cultura pagana, promovida por las Naciones  Unidas, mediante recomendaciones y, sobre todo, amenazas e imposiciones lesivas a la soberanía de los pueblos. Hemos de pensar que nuestros diputados actuaron, en ese caso, movidos por la desinformación sobre la gravedad del problema, o por su filiación ideológica. Basta repasar algunas ideas sobre el tema.

La ley presenta numerosos aspectos negativos y perjudiciales 

En primer lugar, es contrario a los intereses del estado, porque vulnera al Bien Común al atacar el crecimiento de la población, el cual debe alcanzar un promedio mínimo de, por lo menos,  tres hijos por mujer, según los expertos. En nuestro país, está en 2.1 (dos, punto uno), una cifra mínima de supervivencia. Se requieren políticas inteligentes para el crecimiento y la prosperidad con justicia. Pues, sin crecimiento poblacional adecuado, el país se envejece y muere. Un fenómeno que afecta a Europa, actualmente Para agravar el problema, estas leyes suelen ser acompañadas por otras similares que promueven  el aborto y la eutanasia, como hemos indicado.

Vale la pena que nuestros diputados conozcan un aspecto del tremendo error que han cometido, aunque sea por el camino del contraste. Como ejemplo, Rusia, un inmenso país lleno de recursos naturales, se ha visto amenazado a perder la posición de liderazgo y potencia mundial que ha tenido; amenaza debida al acelerado decrecimiento e la población, por causa del  aborto libre, impuesto durante el largo período del régimen comunista. Por eso, hoy día Rusia se presenta en el mundo como el adalid mayor de la política de crecimiento poblacional. Se promueve la formación de familias con más de tres hijos y se han impuesto restricciones al aborto y a la eutanasia. Rechazan la promoción del contranatural homosexualismo como práctica social, aunque sin negarles a los gays sus derechos como ciudadanos. Todo ello, acompañado con las medidas políticas que faciliten ese desarrollo y el fortalecimiento de la familia natural. La política poblacional de Rusia es el modelo a seguir, en este sentido, porque se basa en la verdad de las ciencias demográficas, la geopolítica,una correcta antropología y la moral. Rusia rechaza las imposiciones que pretenden las Naciones Unidas, la Unión Europea y los Estados Unidos. En cambio, nuestra asamblea las ha seguido, para perjuicio  del país. Se supone que los diputados deben saber esto.

La pobreza, a la ignorancia y a la violencia doméstica, como excusa

Los argumentos que utilizan los defensores de leyes restrictivas al nacimiento de seres humanos suelen referirse a la pobreza,  a la ignorancia y a la violencia doméstica, como excusa para recomendar las  prácticas contra la vida humana. Pero, en lugar de preocuparse por hacer leyes que tiendan a evitar y minimizar esos males optan, ellos y los gobiernos irresponsables, por promover el asesinato de los niños por nacer, mediante el aborto; optan por la práctica de evitar hijos (sexo irresponsable mediante anticonceptivos) y por la esterilización. 

La esterilización es cruel: la mujer sufre daño psicológico y físico, como explican los especialistas de la salud, con el agravante, para ella, de que su esterilización es para siempre y no puede abrirse jamás a la concepción. Bien lo saben las mujeres que, por razones médicas indeseadas han perdido la capacidad de engendrar.  Para él y para  ella, es el aviso que nos pintó el poeta Dante en las puertas del infierno: “Dejad aquí  toda esperanza”. La  esterilización a la mujer y al hombre les cierra las puertas a la vida y a su plena realización como personas según la naturaleza. En términos de moralidad, la esterilización en la mujer se presta a ser considerada una ventaja para la obtención de empleos sin riesgos de embarazos lesivos a los egoístas intereses  de las empresas. La prostitución (llamada, ahora, trabajo de sexo) se presenta como una opción sin riesgos. Igualmente la otra prostitución, la del sexo responsable con condón (¿Condonable?). Aunque no tendría que ser necesariamente así, podríamos pensar que es mayor el riesgo de  aprovechamiento y manipulación de la mujer esterilizada, por parte de terceros, y el autoengaño por ella misma. Es mayor dada la falta de defensas morales y psicológicas representada por la imposibilidad (o casi imposibilidad) de embarazos. Estas probables situaciones se incrementan en la mujer joven, sobre todo, debido a su inexperiencia, llevándola a caer en los más bajos niveles de inhumanidad.

Ni la esterilización ni ninguna otra práctica contra la vida es la solución a la pobreza ni a ninguno e los males sociales que nos agobian. Entonces,  corresponde a los políticos trabajar por una sociedad en donde la maternidad no sea ni una vergüenza ni una calamidad, sino la célula básica de ésta y lo más hermoso de la naturaleza y de la mujer. Nuestro crecimiento es de 2.1 y ha venido bajando. No podemos reducirlo. Es más, hay que mejorarlo. Es uno de los retos del próximo gobierno. ¿Cuál de los candidatos lo hace suyo? 

Petición de veto presidencial

El Señor arzobispo, según notas periodísticas, solicitará el veto presidencial. Es una media inteligente, patriótica y merecedora del apoyo de todos los ciudadanos. Es un veto necesario y valiente que, seguramente el presidente sabrá tomar. Sería comparable al histórico veto que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, aplicó a la ley abortista que su propio partido socialista aprobó. Tabaré Vázquez, médico de profesión, dijo que él, ante todo, apoyaba la vida. Poco tiempo después, el partido logró imponer el aborto, como una muestra de la pobreza  humanística del partido, atado ala ideología antes que a la verdad y a la ciencia.  Con el  veto presidencial a la ley de la esterilización, el presidente Ricardo Martinelli daría un ejemplo de sensatez y moralidad al mundo.

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