Pakistán: impunidad para la "quema del blasfemo"
CFuencisla | Lun, 16/07/2012 - 14:52
REDACCIÓN HO / FIDES.- Todavía no se han detenido a los culpables que quemaron vivo a un hombre musulmán, Ghulam Abbas, probablemente con deficiencia mental, sólo porque fue acusado de blasfemia en Chani Ghot, en la diócesis de Multan, al sur de Punjab.
Una multitud de más de un millar de islamitas irrumpieron en la comisaría local de policía, hiriendo a algunos agentes, tomaron al hombre y lo llevaron a la calle, cubierto con gasolina y quemado vivo. Como se ha informado a la Agencia Fides, la sociedad civil y los líderes cristianos se sienten decepcionados y preocupados de que, a pesar de la investigación ordenada por el Presidente de Pakistán Ali Zardari y una denuncia registrada por la policía, a diez días de distancia del acto horrible, no ha sido identificado y detenido ningún culpable. Esta actitud, señalan fuentes de Fides, amenaza con “apoyar la justicia sumaria”, y una sensación de “impunidad” para quienes “se toman la justicia por la mano”.
Los líderes de la sociedad civil han denunciado el silencio del gobierno provincial de Punjab y la falta de acción por la policía hacia los autores. Según el cristiano Sarfraz Clement, coordinador de la Ong “Action Against Poverty” (AAP) “es sorprendente que la policía no haya arrestado a una sola persona”. El pastor cristiano protestante Mustaq Gill, presidente de la LEAD (“Legal Evangelical Association”), dice a Fides: “En este delito están involucradas algunas influyentes organizaciones islámicas radicales y por lo tanto, es muy difícil que las autoridades puedan actuar contra ellas. Además, el acto fue cometido por una multitud furiosa, y es difícil identificar a un sólo culpable. En otros casos, la violencia masiva como ésta han quedado impune”.
Como señalan fuentes de Fides, en Pakistán se suceden tentativas de linchamiento a los acusados de blasfemia. Recientemente, en Faisalabad (en el Punjab), la policía ha rescatado a un hombre, acusado de blasfemia que estaba siendo golpeado por una turba instigada por la organización radical “Dawat-e-Islami Tehreek”. El mes pasado en Quetta (Baluchistán), una multitud de musulmanes irrumpieron en una comisaría de policía para tratar de lapidar a un hombre acusado de blasfemia. La policía respondió con gases lacrimógenos y armas de fuego para restablecer el orden, en los disturbios murieron dos niños. En Karachi (Sindh), un hombre musulmán, acusado de blasfemia en la cárcel debido a las drogas, en repetidas ocasiones ha corría el riesgo de ser asesinado por otros reclusos musulmanes. La policía lo ha puesto en una celda separada para protegerle.
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