El PP mantiene la moral de Estado obligatoria para los alumnos
I. Fernández | Dom, 10/06/2012 - 08:53
REDACCIÓN HO.- El último borrador conocido de la nueva asignatura se aferra a los mismos objetivos didácticos y a los criterios de evaluación de Educación para la Ciudadanía. El alumno debe asumir y actuar según los principios morales establecidos por la asignatura, su profesor y su manual, así lo denuncia Profesionales por la Ética en su último comunicado.
Según el filósofo y coordinador del Informe, Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo, “el análisis de la propuesta revela que, pese a las modificaciones, Educación para la Ciudadanía mantiene intactos su propósito y estructura para formar desde la administración de turno la conciencia moral de los alumnos y evaluar si su comportamiento se atiene a los principios morales propuestos”.
Promesas incumplidas
El partido en el Gobierno no sólo ya ha incumplido su promesa electoral sino que muestra un decidido interés por mantener la estructura de la asignatura de adoctrinamiento ideológico concebida por el anterior ejecutivo de Zapatero para los alumnos españoles.
Desde la implantación en 2006 de las polémicas asignaturas de Educación para la Ciudadanía no han dejado de producirse reiteradas manifestaciones de relevantes miembros del Partido Popular asegurando su firme propósito de eliminarla cuando se hicieran cargo del gobierno. Así se comprometió también aquel, de forma explícita, en el programa para las elecciones generales que condujeron a dicha formación política al gobierno.
Este propósito parecía haber culminado con las manifestaciones del ministro de Educación, José Ignacio Wert, el 31 de enero de 2012 en el Congreso de los Diputados anunciando la sustitución de Educación para la Ciudadanía por Educación Cívica y Constitucional, una asignatura que, en palabras de Wert, estaría libre de “temas controvertidos y de adoctrinamiento ideológico”.
Pero, paradójicamente, la propuesta ministerial, según la última redacción conocida, no satisface a unos ni a otros salvo raras excepciones. Y es que, mientras los primeros denuncian la eliminación de muchos contenidos de índole ideológica, los segundos denuncian el mantenimiento intacto de una estructura capaz de adoctrinar a los alumnos a voluntad del gobierno de turno.
Para María Menéndez, portavoz de la plataforma Madrid Educa en Libertad, que agrupa a numerosos padres madrileños, “la realidad es que el curso prácticamente ha acabado y la polémica asignatura no ha desaparecido” y, se lamenta Menéndez, “el Ministerio no ha resuelto el problema de los objetores a Educación para la Ciudadanía ni tiene intención de solucionar la situación: a muchos se les ha suspendido e incluso obligado a repetir curso por ser objetor a EpC. Este es el panorama; los padres no entendemos que el ministro haya dicho que EpC adoctrina y se lamente de las 55 000 objeciones a la asignatura y después todo siga igual”. Menéndez que concluye que “los padres seguiremos oponiéndonos a esta nueva asignatura mientras mantenga su carácter adoctrinador”.
Sólo algunos justificados recortes en contenidos
Profesionales por la Ética advierte con su nuevo informe a los padres y a toda la sociedad española de este hecho y de cómo, más allá de algunos justificados recortes en sus contenidos, los objetivos y la estructura de la asignatura se mantienen fieles a su origen posibilitando la manipulación de las conciencias de los alumnos, conculcando así los derechos y deberes de sus padres como primeros y principales responsables de su formación religiosa y moral.
En este sentido, Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética, ha señalado que “si el PP no retira este proyecto, Educación para la Ciudadanía se consolidará como un espacio de disputa ideológica de los partidos en la escuela”.
Urcelay denuncia además que “en un currículo donde hay saturación de contenidos y demasiadas asignaturas, con un fracaso escolar tan preocupante, esta asignatura sobra y genera más problemas que los que pretende solucionar”. Urcelay ha anunciado una movilización activa frente a esta asignatura si el PP no rectifica.
A diferencia de lo que sucede en otros países europeos, en España Educación para la Ciudadanía se configura como un conjunto de asignaturas obligatorias cuyo contenido y sistema de evaluación no se corresponde con las recomendaciones del Consejo de Europa.
En nuestro país, las asignaturas de Educación para la Ciudadanía son obligatorias y evaluables y están destinadas expresamente (según reconoce el currículo legal) a formar la conciencia de los alumnos, introduciéndose en sus valores y en su intimidad personal y familiar.
Concretamente, el borrador de reforma de Educación para la Ciudadanía mantiene la perversa estructura ideológica:
1. La propuesta de nuevos contenidos mantiene una moral de Estado obligatoria.
2. La Educación para la Ciudadanía del Partido Popular pretende formar las conciencias de los alumnos.
3. La Educación para la Ciudadanía del Partido Popular pretende modificar y evaluar comportamientos.
4. La Educación para la Ciudadanía del Partido Popular impone criterios morales controvertidos en la sociedad española.
5. Esta Educación para la Ciudadanía también conculca el derecho primordial de los padres a educar a sus hijos moralmente.
La lectura de la propuesta del PP no deja lugar a equívocos: se pretende que Educación para la Ciudadanía siga siendo una formación moral. Por eso entra a valorar los aspectos propios de toda moral: la condición humana, sus fines, la libertad, derechos y deberes, realización de juicios morales, etc. En definitiva, establecer lo que es el bien y lo que es el mal.
Sus objetivos didácticos y sus criterios de evaluación así lo ponen de manifiesto: el alumno debe asumir y actuar según los principios morales establecidos por la asignatura, su profesor y su manual. No se trata, pues, de que el actual gobierno minimice los contenidos de estas asignaturas o diga que no pretende adoctrinar en la escuela: se trata de que la Educación para la Ciudadanía del PP mantiene, de hecho, abierta la puerta para que administraciones -presentes o futuras- y profesores sigan haciendo de la escuela terreno de siembra ideológica contribuyendo a un paulatino recorte de las libertades de padres y alumnos y, en definitiva, de la sociedad civil.
Experimentos ideológicos como el del actual enfoque de Educación para la Ciudadanía en España no solamente no contribuyen a mejorar el sistema educativo español sino que, claramente, aceleran su deterioro.
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